
Hace unass horas he llegado de viaje. El viaje ha sido con motivo de la celebración de los 250 años de historia de un bello pueblo de Huelva, Isla Cristina. En la celebración se recibió ayer la llegada del pailebote "Santa Eulàlia". En el viaje he coincidido con uno de los progtagonistras del encuentro Juan Antoni Baron (que hoy escribe en su blogg sobre el viaje). Protagonista porque Isla Cristina fue fundada por "mataronins" hace ya 250 años. En el viaje he coincidido también con mi buen amigo Paco Hidalgo (delegado de la Junta de Andalucía en los païses catalanes) y con compañeros del ayuntamiento de Barcelona como el concejal Paco Narvaez.
Es curioso como son, o como han sido, los movimientos humanos en este país. Hace 250 años unos catalanes fundan un pueblo, de ese puebo en los años sesenta y setenta viene gente a Cataluña, una gente que en estos momentos y después de muchos años viviendo y trabajando por el progreso de Cataluña, decide volver a su lugar de origen.
Me han llamado la atención algunas cosas de este viaje. En primer lugar el orgullo que sienten los isleños de sus orígenes sin olvidarlos ni renunciar a ello. En los momentos que vivimos en los que parece que Cataluña no es bien vista en el resto de España, te das cuenta que esa visión negativa es simplemente un invento malvado de los señores de la derecha rancia de este país. Me ha llamado la atención también el discurso de J. Antoni Baron, alcalde de mi ciudad, Mataró. Está convencido y me ha convencido, que el sentimiento de añoranza con el que hasta el momento ha vivido la cultura andaluza en Cataluña debe dar un paso adelante. Los hijos de los que en los años 70 vinieron a Cataluña, como yo, ya no tenemos ese sentimiento de añoraranza por Andalucía, pero nos gusta la difusión de esa cultura en Cataluña, la cultura de nuestra sangre y nuestras raíces. Los actos que hacen entidades andaluzas en Cataluña intentan perseguir el recuerdo, el pasado, y quizás vaya siendo hora que todos empecemos a hablar de futuro y explotemos mucho más la cultura en su máxima expresión: el cante, el baile, la poesía, la gastronomía... dejando, poco a poco pero sin olvidar los motivos que movieron a nuestros padres a emigrar.
Todas estas reflexiones me llevan a pensar que la perfecta adaptación del andaluz en Cataluña se hizo a través de dos factores clave: El trabajo y la cultura. Es posible, pues, que la adaptación de las nuevas olas migratorias en Cataluña arrelen a través del trabajo y la manifestación cultural de los suyo en lo nuestro....